viernes, octubre 14

Todos tienen algo en qué apoyarse, en qué confiar y yo me rehúso a creer en ÉL, entonces dónde posarán mis preocupaciones y miedos? Sobretodo cuando una necesita esa fuerza que te llena, esa confianza que te calma. Nada terrenal. Dónde estás? Me puedes oír? Reposas ya? Puedes recordar todo ahora? No sé si tan solo le hablo al viento o es éste nuestro intermediario. Dime, qué hay? cómo es? dímelo y mi ser vacío se llenará de fe, dímelo y no estaré sola nunca más. 
Mi nombre, mi rostro, mis gestos y mis acciones se esfumaron de tu memoria o quizás solo se escondieron. Cómo puedo saber yo? Ser mortal e ingenuo, ser fantasmagórico y lleno de vida a la vez. 
Tus hilos de plata, tu vendaje de chispas de cacao, tus perlas verdosas incitantes a dejar lo trivial, tus delgados lazos de seda rosa... todo un templo pero aún así todo luce insignificante al recordar tus incansables ganas de hacer algo bueno, cualquier cosa que ayude. 
Me abrazabas sin saber quién era, te aferrabas a mí con todas las fuerzas restantes cuando te sentías insegura por la gravedad amenazante, jugabas conmigo como si nos conociéramos de toda la vida, me conoces de toda la vida, una madre, sí, una madre. 
Te toqué, inerte, rígida pero aún así pude sentir tus caricias, esa sensación que sólo tu piel me daba al tocarte y sentir lo frágil que te volvías. 
Todo empezó con un "no recuerdo" y terminó con una llamada, no, espera, esto aún no termina, tu recuerdo hará que cada día yo florezca y luego, en algún segundo exacto te veré y ahí, es ahí cuando nos abrazaremos por los siete años que quedaron en el aire y los nueve restantes.

Te amo, hasta siempre, abue.

2 comentarios:

Lagrimas con Sonrísas. dijo...

conmovedor. Simplemente conmovedor.
Fuerzas.

gaty44 dijo...

Lo siento, que te sientas mejor, muchas fuerzas.