domingo, septiembre 22


La felicidad del Jueves se ha convertido en la extrema preocupación del Domingo. Preocupación llena de canciones que no puedo dejar de escuchar y algunas lágrimas sin sentido. Lo curioso es que no ha pasado nada importante desde que te vi, pero igual me preocupo. Y es que no puedo dejar de pensar en ti, en cuanto tiempo desee volver a estar a tu lado, poder mirarte y tantas cosas. Me siento mal porque soy totalmente consciente de que si decides dejarme nuevamente me va a doler tan igual como antes. No interesa la cantidad de tiempo que haya pasado desde aquella vez o que hayamos estado solamente un mes, actualmente eres una de las personas más importantes en mi vida. Te vi el Jueves y desordenaste todo. Ahora tú eres, nuevamente, en quien pienso todo el día, me muero por escribirte cada hora y saber que estás haciendo, pero me aguanto las ganas para no caer pesada. Me muero por verte, me muero por saber que tú estás igual que yo, aunque no es lo más probable. Es por eso que estoy tan preocupada hasta el punto de llorar. El Jueves hablamos del pasado, pero no de lo que iba a suceder luego de que tomes mi mano nuevamente. Me pregunto si para ti solo habrá sido una salida más, un error, algo de lo que te arrepentiste luego y ahora no sabes qué hacer. Me dolería mucho confirmar lo que pasa por mi mente ahora. Bueno, al fin y al cabo, todo hubiera sido demasiado bueno para ser verdad. Yo creía que ya, con el tiempo, era lo suficientemente fría y fuerte como para poder controlar mis emociones y actos, pero veo que tú me haces vulnerable. Y está bien, sabes? Es porque te quiero y me importas demasiado, solo espero que sea totalmente recíproco.