La vida vale...
Más que mi depresión.
Más que mi anorexia.
Más que mi bulimia.
Más que mis tendencias suicidas.
So let the monsters see you smile.
Let them see you smiling.
El Martes fué el primer día en la casa de retiro. Estuve apoyando a darlo a unos niños de 10 años en mayoría. Al comienzo como que no quería, no me encontraba muy entusiasmada. Me presenté algo insegura ya que era la primera vez que hacía todo eso y quizás ellos esperaban que diera todo de mi.
En el primer momento me dieron un grupo y teníamos que cantar y bailar, me sentí muy tonta al comienzo pero sus ánimos me contagiaron y terminé saltando y gritando que eramos los ganadores y cosas así. Se sintió muy bien desprenderse de los obstáculos y sentirse de libre de bailar a mi manera. Luego la persona indicada de brindar el retiro empezó a hablarles sobre los problemas y cosas así y luego puso una cansión con una letra bastante bonita, los niños se identificaron mucho y entonces empezaron a caer muchas lágrimas por parte de ellos. Yo no entendía, lloraban mucho, algunos de manera muy notoria y empezé a sentirme mal porque no podía hacer nada para borrar las causas de sus llantos y por lo tanto unas cuantas lágrimas corrieron por mis mejillas. El día transcurrió con muchas dinámicas en las que yo los apoyaba explicandoles y brindandoles cualquier ayuda que necesitaran. Yo estaba tratando de que me vieran como alguien igual, que me llamaran por mi nombre y cosas así, nada de ''señorita'' De vez en cuando cargaba a algunos, cantaba con ellos cansiones de moda que ni me gustan y jugaba, jugaba mucho. Me sentí como esa hermana mayor perfecta. En el momento de las comidas ellos me pedían que me sentara en sus mesas y al comer yo me reía mucho porque decían unas cosas que ni se imaginan. Y así fué hasta la noche en que me asignaron el segundo piso y tuve que estar vigilando que no se cambiaran de cuarto para dormir de a dos, que se pusieran las pijamas, que apagaran las luces y cosas así. Como no había tomado mi medicación de la noche lo más probable era que me diera insomnio así que cuando me dirigí a mi cuarto empezé a leer un libro. A eso de la 1AM una niña me dijo que no podía dormir y que por favor la acompañara, acepte. Ella hizo que me hechara junto a ella y empezamos a hablar un monton, ya habían pasado dos horas y ella no mostraba signo alguno de tener sueño o al menos de querer dormir así que tuve que retirarme para dejarla tranquila ya que no dejaba de hablarme. El día siguiente era el último, transcurrió de igual manera que el anterior a diferencia de que en algunos momentos ciertas niñas venían a abrazarme y cosas así. Casi por el último empezaron a venir unos cuantos a regalarme unas iguanas hechas de mostacillas y unos muñequitos pequeños que vendían en la entrada. Me sorprendí mucho. Llegaron las 2PM y yo tenía que retirarme junto con el equipo así que tenía que despedirme: tomé el micrófono y les empezé a hablar ''No pensé tomarles tanto cariño, en realidad espero verlos pronto...'' bien concluí todos se levantaron de sus asientos y vinieron corriendo a abrazarme, unos empezaron a llorar. Me sentí muy especial. ''No te vayas por favor, quedate tantito más'' Todos a mi alrededor tratando abrazarme y hablarme hasta que me botaron al piso. ¿Pueden creerlo? Fué muy gracioso, nunca me había pasado. Me sentía muy querida y a decir verdad hace muchísimo que no me sentía así, a causa de eso unas cuantas lágrimas salieron.
Y eso fué todo. Fueron horas realmente geniales en realidad. Sus regalitos me los he puesto de collar. Ojala los pueda ver pronto. Y ojala que apoye en más retiros porque me encantó la experiencia.
Me sentí muy bien conmigo misma. Me sentí querida... me sentí feliz. Hubieron muchos momentos llenos de felicidad. Me sentí útil. Me sentí genial. Es una buena terapia.
Luego me dirgí hacia la clínica porque tenía cita con mi psicóloga y psiquiatra. El día estaba soleado. Caminaba sonriendo aunque me sintiera incómoda por tener que estarme movilizandome con maletas. Como llegué temprano a la clínica decidí ir un ratito al malecón y de verdad que lo disfrurté. Cerré los ojos, sentí el sol en mi piel, sonreí. Miré el mar por unos minutos en silencio, empezé a jugar con mi cabello, luego a estirarme un poco, me sentía libre. Ya no me sentía atada a mi depresión que me hacía ver todo a blanco y negro, ya no tenía las cadenas de mis transtornos alimenticios. Era libre, si quiera por ese momento o no sé, pero lo era y punto.
Le conté lo sucedido a mis doctoras y se alegraron mucho. En realidad todo esto ha sido un proceso de semanas. Poco a poco me he ido liberando de todo esto pero el retiro fué la experiencia que necesitaba para darme cuenta del valor de las cosas y simplemente disfrutarlas. Las cadenas siguen aqui, en el suelo, a mi alrededor amenazando con atraparme nuevamente. Entonces es cuando yo ya tengo algo de poder sobre mis pensamientos y depende de mi. Recuerdo que hace años todo eso me encantaba y así fué por mucho tiempo, dejando todo para mi, sin decir nada a nadie hasta crear el blog. Luego vino la etapa en que pensaba que quizás fuera bueno vivir sin esas complicaciones, pero ahí se quedo: en pensar. Y así, paso a paso, empezé a querer liberarme pero ya había pasado mucho tiempo y me sentía muy impotente y en efecto, yo ya no era dueña de mi misma, no podía hacerlo. Pero ya pasaron meses y esos problemas ya se han alejado un poco entonces ahora sí puedo, sé que puedo, lo sé muy bien. Entonces ya llegó la hora de tener el control, de llevar una vida al menos normal. No digo que seré sumamente feliz siempre y que escribiré libros de autoayuda y cosas así, pero al menos quiero saber reaccionar inteligentemente hacia mis problemas, no quiero ahogarme más y no pienso hacerlo. Igual con la comida. Sé que es un camino muy largo, el camino dura años en recorrer porque no es fácil, sé muy bien que habrán momentos en que recaeré o cosas así pero tengo fé en que algun día aprenderé de todo lo ocurrido y me servirá en demasía para ayudar a los demás. Porque no hay nada mejor que un consejo de alguien que ya lo vivió.
Entonces yo sigo aqui, con las cadenas amenazandome a cada segundo, pero miro para adelante.
Solo espero mantenerme así por el tiempo suficiente para poder superar todo.
Besos.